Manuel Vicente, el otro Ciudadano Ilustre

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Manuel Vicente en el estreno de “El Ciudadano Ilustre” – Foto tomada por Infobae

 

Entrevista realizada a Manuel Vicente (60), actor de tv, cine y teatro, en el marco del estreno de la película “El Ciudadano Ilustre”. Encarna el papel del del Intendente de Salas, el pequeño pueblo del cual el Premio Nobel Daniel Mantovani (personaje principal interpretado por Oscar Martínez, cuya actuación le valió el premio a mejor actor del festival de Venecia) es oriundo y va a visitar para recibir un premio a la trayectoria luego de más de 40 años de no volver.

 

– Hasta ayer (12/09), “El Ciudadano Ilustre” fue la película Argentina con más recaudación en el año en su primer fin de semana. La mayoría de las críticas la catalogan como muy buena. Oscar Martínez ganó el premio a mejor actor del festival de Venecia ¿Se esperaban estos resultados o están superando las expectativas que ustedes como parte de la película tenían ?

Todavía no hablé con los chicos (los directores, Gaston Duprat y Mariano Cohn), ahi me voy a enterar un poquito más . Es medio imposible de prever lo que va a pasar con una película en la medida que uno tiene expectativas que a veces se cumplen y a veces no. En realidad desde su génesis, cuando yo recibí el guión en el 2012, era avasalladora. Es el primer punto de partida el guión, tenía la particularidad de tener una solidez tremenda, parecía una excelente película. Uno nunca dice un “bombazo comercial”, porque es impredecible.

Después de hablar con ellos pasó el tiempo y pensé que no habían definido que lo haga yo al papel. Supuse que habían llamado a otro actor, porque no me dijeron nada, algo que puede pasar. Pero el problema era el capital, aparecía uno, se iba otro y así. Es una película que fue muy remada de parte de la producción. Estuvo 5 años tratándose de hacer. Obviamente no se nota pero fue hecha contando monedas.

Para esta peli los directores apuntaron directamente al Festival de Venecia. Para participar tenés que estrenar simultáneamente. Ellos tuvieron la posibilidad de estrenarla en abril, pero esperaron. Es fácil hablar cuando los resultados salieron, pero era un enorme riesgo esperar a esta fecha. Los postulantes a Venecia son cientos, entrar ya es un premio. Es difusor, estar en el festival ya te instala en un lugar determinado de prensa. Les fue muy bien, ya había rumores de unos periodistas. Y estalló con lo de Oscar, con lo bien que les fue. Sorprendidos no estamos, tenía variables para que esto sea así.

 

 El intendente Cacho juega una suerte de rol fundamental en la película  debido a que le va marcando el itinerario a Daniel Mantovani . Es de alguna manera el responsable del hilo conductor de las vivencias del escritor en Salas ¿Cómo construiste el personaje ?¿ De donde tomaste los gestos que lo componen? 

 

En los ’90 yo hacía en Verdad o Consecuencia un personaje junto a Fabián Vena, era un político típico menemista. Este es diferente. Creo que los actores, cuando tenés un rol ves lo que cuenta la peli, la ideología. Después hacés la bajada del personaje; es algo muy individual. Esta el deber ser del guión; un instrumento al servicio de algo. Ese es un ser humano cotidiano con aquí y ahora, frente a otro, con deseo, con odio, con calentura, mezquindad.  Eso es el aterrizaje.

La extracción de que tipo de político es o de que partido, mas allá de que se ven los cuadros de Peron y Evita, tiene que ver con un rango de política pueblerina más básica y cotidiana, y en el peor sentido de la cuestión. Es un burócrata rosquero. Ni siquiera es un verdadero peso pesado de la transa política, porque fijate que es el único personaje que no quisiera tener quilombo con Mantovani. El quería que venga, hacer el showcito y que se vaya. El es bruto y nada más. Esto lo vemos en todos lados, en cualquier medio social argentino, de modo que el aterrizaje a esto se trataba de encarnar un personaje popular, chanta. Estos tipos son simpáticos, son entradores, por algo están donde están. Pero la partitura (guión) estaba muy bien, hay un código, en el que el público se sube directamente y no hay que contarle más nada.

 

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Escena de “El Ciudadano Ilustre” donde el intendente recorre la ciudad junto a Mantovani y la reina de la belleza de Salas en un coche bomba. – Captura de la película

–  ¿Qué le agregaste al personaje? ¿Tuviste que improvisar en alguna escena por fuera de lo guionado?

Los chicos me decían “los extras no pueden actuar”, y me pedían bueno meté vos algo. Entonces yo hablaba con los extras, bueno hola que tal, que linda la camiseta, como esta la familia; como para llenar ese vacío. Se trata de algo orgánico, tiene que ver con la actuación. Estos políticos están en constante contacto con las personas, no pueden entrar al supermercado y no saludar a todos. Se topan con la gente en la calle.

 

– Hay una charla en la que el intendente le pide a Mantovani que revea la elección de unos cuadros que hizo. Le dice al escritor “Vos te vas mañana, pero yo les tengo que ver la cara todos los días” en referencia a las obras de arte no seleccionados en la muestra de arte que se ve en la película. ¿Es muy simbólica esa escena?

Esa escena la hicimos y tenia un problema de sonido, entonces Gaston y Mariano dijeron que la hagamos de nuevo. Siempre es un bajon cuando bajas del disco rigido una escena, que tenes hecha. Después dijeron no, vamos a intentar arreglar el tema tecnico del sonido en el laboratorio. La escena se podía volver a hacer, pero ellos no querían, tenían miedo que no vuelva a salir tan perfecta. Y de hecho la pudieron arreglar. A mi me llamaba la atención esa obsesividad.

Con respecto al personaje estoy muy conforme. Me interesa transmitir esta mirada, que hay una ideología atrás de esto. Después de la visita este tipo es el mismo chanta de todos los días, es el que sonríe, que tiene valores tan obtusos en un punto. Yo podría decir que es un personaje que podría tener respuesta para todo.

Me gusta, además, esto de armonizar en términos orgánicos los chantas, de darle un lugar humano (no en términos de calidad moral); humano de complejidad humana. Me gusta mucho cuando se ve el cuchillo implícito y el arma está escondida, cuando la política está oculta.

 

–  En muchos medios se comentó que esta visión que dan Gastón Duprat y Mariano Cohn sobre la gente y la vida de pueblo es un espejo de nuestra sociedad. ¿Creés que esto es realmente así o quizás se exagera un poco? ¿Cómo crees que puede sentir, con esta película, un habitante de un pueblo como es Salas?

Hay una lectura muy primaría, ideológica de “uh que duros con el pueblo” pero me parece que tiene tantos pliegos la películaPara mi es muy complejo. Uno tiene una mirada política también sobre las cosas, hay pensamientos que uno no dice.

Yo decido contar lo que sucede en un pueblo. Los pueblos tienen esa particularidad. No necesariamente siempre. Pero en la ciudad (como Buenos Aires), tiene nichos, lugares para escaparse. Esto en el pueblo no pasa. La ciudad tiene el erotismo del anonimato. Hoy no me querés ver más, no me soportas  más y yo me voy a otro lado, tengo como conquistar a otro (conocer gente nueva). Estas cuestiones son inherentes e indiscutibles. Ahora si vos haces foco, todos se reconocen en la película. 

Yo creo que Gaston, Mariano y Andrés (Duprat, guionista y hermano de uno de los directores) hicieron un guión es de suprema inteligencia, además tienen un profundo respeto por el público con ese costado de llegada posible a lo popular pero intransigentes en la verdad. Es una historia popular en una capa, otro pliego es la territorialidad del arte, acerca de dónde está la construcción.

Yo no creo que esta película sea impiadosa y si creo que el humor de Mariano es aspero y ácido pero en rigor no puedo decir que tiene una mirada medio conservadora o reaccionaria en absoluto. Tiene otra cuestión que ese brillante que es la posibilidad de llegar a todos lados, a todo el público. El gerente de Marketing te dice es muy interesante, pero quien va ir. Es simple. Le entra a todo el mundo y es0 es muy difícil de conseguir. Habla de la simpleza de Kafka, que diga cosas tan importante como esas. Le entran al oído a un público masivo, bajado simplemente. No son conceptos abstractos, son activos para cualquier oreja.

 

– Hablando un poco de tu trayectoria como actor de teatro y desde 2008 como director ocasionalmente, dirigiste a Roberto Carnaghi, a Juan Palomino y ahora lo vas a dirigir a Mario Alarcón. Compartiste escenario con todos. ¿ Es difícil cuando dirigís a un actor con el que trabajaste y tiene mucha trayectoria, o su experiencia hace más fácil de plasmar lo que queres como director?

 

Siempre más allá de lo específico y lo técnico del laburo, van las personalidades de los sujetos que son sometidos a cualquier conducción. Los que tienen mayor oficio habitualmente tienen afinado más el instrumento, tienen mayor capacidad, lo que pasa es que yo soy un docente profundo. Entonces siempre caigo en la misma tentación. A veces la experiencia es una zanahoria adelante, y a veces es un anclaje. A veces es una convencionalidad. Conozco viejos de 30 y jóvenes de 80. Eso es relativo. Hay actores estandarizados, a veces se han tornado en convencional, eligen no correr más riesgos. Pero no mentalmente, sino interiorizado en el  cuerpo. Debería ser un capital siempre la experiencia.

Yo soy actor, dirijo cuando aparecen cosas esporádicamente que me interesan. Siempre tuve la condición de trabajar con actores que tengan disponibilidad para otra cosa. Como los conozco de toda la vida, he tenido con los tres la misma conversación. Con Carnaghi muy larga, Juan lo conozco de toda la vida, somos amigos de muy jóvenes. ¿Estás dispuesto a laburar en un proceso en un palo de otra índole de lo que soles hacer? ¿Estás dispuesto a que juguemos?. Para eso tenemos que hablar de la construcción del trabajo del actor que es muy amplio. Tiene que ver con la investigación, la búsqueda, con artistas, con la paleta. Cuando dirijo me dedico a esto otro porque me gusta y lo hago para entrenar en un punto, los convoco a este tipo de palo, es sorprendente como la gente tiene disponibilidad para esto. Con los tres trabajé en esas condiciones por suerte.

 

– Este jueves se estrena “Verde esperanza y no pierde”, obra que dirigís y que va a estar los Jueves 21 hs desde el 15/9 hasta el 24/11 en el Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556). Actúan en ella Osqui Guzmán y Mario Alarcón. ¿Cómo estuvo planteada la preparación de esa obra?

 Lo hacemos porque nos gustó, tampoco por filantropía. Aca se viene a ver otra cosa y se ve otra cosa . La trabajamos en la casa de Osqui (Guzmán) desde hace meses e investigamos, buscamos. Hace mucho estamos trabajando en Verde Esperanza porque no tenemos tiempo. Vamos, listo cuando podemos. Es una investigación. Es un trabajo de otra coloración. Es como si yo me pusiera en tu lugar: escribo en el diario este donde tengo que escribir y le decis a tu compañera “che, tengamos nuestra revista. Nos juntamos nosotros, tranquilos, llamamos a mengano a fulano, vamos, les preguntamos si están dispuesto, si tenes ganas de hacer algo distinto”. Lo hacemos.

 

 

Entrevista realizada por:

Jonpol

Camila Corica

 

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